Grace upon grace

Un año esta conformado por 365 días, 52 semanas, 8760 horas, 525,600 minutos y 31,536,000 segundos.

Por lo general estamos acostumbrados a generalizar, y cuando pensamos en un año que hemos vivido lo catalogamos como un año bueno o malo. Sin embargo en todos estos segundos que vivimos, se presentan diferentes vivencias que nos conmueven hasta lo más profundo, ya sea por tristeza, alegría, enojo, miedo, entre otras.

Tendemos a no cobrar conciencia de cada segundo que vivimos y perdemos de vista los regalos inmerecidos que recibimos constantemente. Por lo general estamos en la búsqueda de un evento mágico que cambie el curso de las cosas y pasamos por alto esas cosas que si tenemos.

El observar el reloj a las 11:11 se relaciona con el concepto de sincronicidad, que según Carl Gustav Jung, alude a la simultaneidad de dos sucesos vinculados de manera no causal. Al hablar de un evento no causal, existe una relatividad psíquica del espacio y del tiempo en los eventos. En la cultura popular se asocia a la búsqueda inconsciente o a la posibilidad de pedir un deseo.

11:11 el momento exacto para documentar el cielo que compartimos durante el 2016 y poder concluir en que fue lo que cada día trajo consigo. 

Aditivos

Por naturaleza somos seres sociales, estamos destinados a vivir en compañía. Constantemente vamos formando tejidos de apego con las personas más próximas, creamos una relación de cariño, dependencia y seguridad con ellos. Esto es lo que nos ata a mantener los vínculos, pero al momento de terminar la relación, el desapego se hace presente.

Ese proceso de desprendimiento, que nos fuerza a elaborar nuevas rutinas.

El tiempo que dura el apego es satisfactorio, ya que a cambio recibimos seguridad, pero al terminar es doloroso.

Sin apegos somos más libres, pero estos aditivos son los que al final nos hacen cuestionar la esperanza.

Espasmos de Soledad

© 2017 Andrea Osuna
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